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lunes, 1 de junio de 2009

intuición periodístico-femenina

a mi me late que el avión que se cayó en medio del atlántico, que iba desde río de janeiro hasta parís es un típico caso de lost gone real.
claramente están en una isla, emparejándose y luchando contra los otros. ja, good luck with that!

domingo, 15 de marzo de 2009

EL CRUCE DE LAS ARTES

En la Capital Federal de la Argentina, sobre la Avenida del Libertador, a la altura del Zoológico de Buenos Aires, es decir, en su intersección con la Avenida Sarmiento, se esconde un secreto para ser descubierto sólo por unos pocos afortunados que se aventuren a pagos desconocidos y se animen a ir más allá. Más allá hacia abajo, específicamente.
Allí, donde los habitantes de la Ciudad pasan para ir al centro, a los bosques de Palermo, al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y otros tantos destinos, emergen al costado del camino, como desde los avernos, unas escaleras antiguas, grandes, llamativas. Un automovilista distraído pasará sin notarlas, un peatón atento las mirará y pensará, ¿hacia dónde me llevarán? Pero un verdadero peregrino no sólo se lo preguntará, sino que no dudará y cual Indiana Jones en busca de su arca perdida, emprenderá el descenso con toda curiosidad.
Los pasos se harán cada vez más rápidos a medida que los escalones bajen y los latidos del corazón incrementarán hasta sentir una mezcla de magia y nerviosismo. Por un instante la respiración se cortará y de repente… un túnel se extenderá a lo largo del campo visual.
Muy poca gente conoce su paradero y muchos menos saben que tiene un nombre oficial, Cruce de las artes, otorgado por el Gobierno de la Ciudad. Exposiciones de cuadros y fotografía, dibujos de comics e historietas y proyecciones de películas, son algunos ejemplos de las actividades artísticas y culturales que se realizan en este espacio.
Quien haya visto Irreversible, la película dirigida por el argentino Gaspar Noé y protagonizada por Mónica Bellucci, recordará la controvertida escena de violación en el paso subterráneo y sentirá pánico de cruzar el indefenso y amistoso Cruce.
Este pasaje casi fantástico fue recuperado en 2003 tras permanecer cerrado durante más de 20 años. El Gobierno porteño se encargó de transformarlo en un espacio de comunicación cultural para el deleite de turistas y locales. Artistas nacionales e internacionales aprovechan esta interesante área para exponer sus creaciones a pequeña escala y sorprender a los transeúntes que no esperan encontrar arte en las profundidades urbanas.
Un pequeño paso para la humanidad y un gran cruce para el hombre, que al descubrir este pasadizo será de los escasos privilegiados que sabrán de su existencia, por más de que está allí, en el barrio de Palermo, a metros de donde alguna vez se erigió la residencia del gobernador de Buenos Aires en el siglo XIX, Juan Manuel de Rosas.

viernes, 13 de marzo de 2009

Viaje al centro del cosmos

Sábado a la noche, kilómetro 57 del acceso Oeste de la provincia de Buenos Aires. Un Cristo en lo alto iluminado revela el camino a seguir para llegar al destino final. No hay un boliche, no hay un bar. Hay una quinta donde cada luna llena se organiza una fiesta psicodélica al aire libre, más conocida como psy outdoor.
La neblina y los sonidos extraños del prado sugieren estar en otro mundo. Pero luego de un largo tramo por camino de tierra, a lo lejos, se ven las luces que indican que la celebración está por empezar.
En la entrada, algunas personas saludan amablemente y dan la bienvenida a los recién llegados. Otras ya están en la pista de baile con el dj de turno. Todo es nuevo, mágico y un poco irreal. La sorpresa de estar ahí se refleja en gestos y expresiones pero el objetivo de la noche es claro: llegar al fondo de la cultura, la vibra y la música psychedelic-trance.
“Tratamos de realizar estas celebraciones en centros de energía o chakras, como bosques, playas o ruinas. Estos campos de energía no están presentes en las fiestas hechas en discotecas de la ciudad, por eso los espacios al aire libre son los más indicados para las fiestas trance”, cuenta una mujer de aproximadamente 40 años, evidentemente hippie desde la medula hasta su larga, abundante y ondulada cabellera.
A medida que la noche avanza, el ritmo atrapa a los presentes y de a poco el lugar invita a conocerlo: hay árboles, fogatas dispersadas, perros deambulando. Un poco alejadas, una docena de carpas junto a una pileta y puestos de comidas naturales.
Las banderas colgadas por el predio con Budas, playas, atardeceres pintados con colores chillones y fosforescentes tienen su razón en que estas celebraciones se iniciaron en las arenas de Goa, un estado de la India, a principios de 1970. Las free parties, como eran conocidas, reunían a los hippies de todas partes del mundo. Allí se escuchaba desde Pink Floyd hasta Janis Joplin. Iniciados los 90, los participantes de las free parties se encontraron con la música ácida europea. Al fusionarse los estilos nació un género propio y el primero en incursionar fue Goa Gil, considerado como el padre del Goa Trance.
“En las fiestas trance la decoración es muy importante. Alude a deidades totémicas, egipcias, hindúes, budistas y cósmicas. Esta celebración es más que una fiesta para bailar, es una travesía por distintos estados mentales, donde el movimiento, la vibración y los colores funcionan como estimulantes”, explica Mariano, uno de los organizadores del evento.

La naturaleza, la música y la decoración se unen con un solo propósito: alcanzar un estado mental. Claro que en algunos, esto se da por la consumición del ácido lisérgico (LSD) más conocido por los viajeros como pepa. “Esta es una droga alucinógena que permite encontrar algo maravilloso en lo más simple, porque se perciben más cosas, más tonalidades, más formas”, explica un chico de unos 20 años mientras saca el pequeño cartón de su bolsillo. “Como no se puede estar todo el día de pepa, existen también la meditación, relajación y el yoga”, concluye.
Como dijo William Blake en su obra Las bodas del cielo y el infierno publicada en 1793: “Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna”.
La fiesta continúa y está más animada que nunca. Las luces negras cumplen a la perfección su objetivo de hacer mística la velada y hasta el Buda en la bandera parece satisfecho con el festejo. La noche es clara y las estrellas brillan. La luna es un elemento fundamental porque no sólo ilumina, sino que se cree que protege a los presentes.
Alrededor de las 5 de la mañana la música comienza a cambiar. Sutilmente pero con la percepción a flor de piel, es notable. “Esto es el morning psychedelic-trance”, explica la hippie que aparece entre las sombras. “Como está por comenzar a salir el sol, la gente ya se encuentra en otro nivel de experimentación cósmica. Esta música es más luminosa y acompaña al estado”, relata.
El cambio se ve en el ambiente. Las sensaciones cambian. Hay menos gente bailando. Ahora la mayoría hizo una especie de retiro espiritual y se junta en los fogones o en las carpas. Solo los más resistentes siguen en pie al ritmo de los sonidos sintetizados de instrumentos como tambores, citaras y gongs.
Para algunos, la travesía está por concluir. Para otros, seguirá hasta el mediodía. A lo lejos, en el horizonte, los rayos de sol salen asombrosamente perfectos y encandilan los ojos acostumbrados a la oscuridad. Me acerco a la hippie para saludarla y de paso agradecerle por su ayuda. Y como un maestro enseña a un alumno dice: “Para organizar una fiesta así, lo más importante es la armonía entre las personas que la realizan para así transmitir esa energía a los invitados. De esta manera se puede llegar a estados elevados de conciencia colectiva, para que la fiesta sea en sí un ser vivo e inteligente que se complete con la naturaleza y el cosmos”. Definitivamente, efecto logrado.

jueves, 5 de marzo de 2009

ratos de ocio

La Temperatura llega a los 41° y asegura: "En todos mis años de trabajo jamás me putearon tanto"

"No es mi culpa que haya llegado el verano y por eso deba subir mucho los grados", aseguró la Sra. Temperatura, altamente ofendida, en una exclusiva entrevista a NAH!

Y es que nadie se da cuenta de que en verdad no es culpa de ella, sino de la llegada de la estación estival, además del trastorno que sufre el planeta con el cambio climático. "Debido a la falta de cuidado por parte del Hombre, Dios me advirtió que los castigaría. Y bueno, yo sólo soy una empleada más del Supremo", aclaró la Temperatura.

La primera semana del año resultó sofocante. Y todos, absolutamente todos los habitantes de la Argentina, putearon, patalearon, escupieron, se desmayaron y maldijeron a la Temperatura, su madre, hermana y demás parientes: "La concha de tu madre, Temperatura de mierda" o "Andá a hacerte coger por un iceberg", fueron de los comentarios más escuchados por esos días.

En solidaridad con el Sr. Calor, la Sra. Temperatura contó que él sufre aún más que ella: "Está yendo a terapia tres veces por semana, y a veces, hasta sufre desplantes de su propio psicólogo", confesó Temperatura.

Más miembros se sumaron a la campaña solidaria por el Calor, por eso Mr. Frío salió a su defensa: "No es su culpa, todos cumplimos órdenes del Gran Jah", comentó y se entristeció al recordar que en invierno, él también sufre severos maltratos. "Yo debo soportar comentarios como ´Qué frío de cagarse´ y ´Este frío de mierda hace que mi pija parezca un maní´", contó Mr. Frío y se puso a llorar desconsoladamente, aunque fue un alivio para quienes estábamos presentes ya que tuvimos oportunidad de refrescarnos.

Realmente una tragedia, pero es así como todos tratamos a la Temperatura: "Nunca dije nada, porque bueno, no quería avivar el fuego, pero creo que esta vez el fuego se avivó sólo así que aproveché la oportunidad para hablar. Lamentablemente no tengo más tiempo, mi micro a Mar del Plata sale en cinco minutos y con este calor de mierda, ¿quien quiere quedarse en esta ciudad de porquería?".